Los beneficios de tener perro.

Por Jaime Alonso Borde *

Hasta ahora, hemos creído siempre que el tener un perro es por afinidad con este animal, porque nos gusta como mascota, como animal de compañía, como herramienta o compañero de trabajo, como asistencia y ayuda o como alerta médica, incluso como negocio. En parte es cierto, los perros nos sirven y lo utilizamos para múltiples tareas del día a día, del trabajo de detección, guardería o defensa, asistencia a personas o como terapia en ciertas instituciones de justicia ya sea para adultos o para niños, hasta fuimos capaces de enviar a una perrita al espacio a bordo de un cohete… En definitiva, para casi todo los que se nos ocurra.

Pero existen algunos argumentos que van más allá, hablan de los beneficios que pueden aportar para la salud de los que los disfrutan. Podemos decir que esos beneficios para el sistema inmunológico existen y no son meras quimeras. Los niños que crecen junto a estas mascotas caninas, presentan un menor porcentaje de enfermedades respiratorias y de infecciones de oído que el resto de niños, incluso un menor riesgo de desarrollar sensibilidad a las alergias, así lo desarrollan en diversos estudios ente otros, los desarrollados por la Universidad de Nueva Zelanda en los 70, el Hospital de la Universidad Kuopio  de Finlandia, entre septiembre de 2002 y mayo de 2005, publicado en la Revista Alergia e Inmunología Clínica en el 2009. Estos estudios ponen de manifiesto que la exposición a las bacterias de perros y gatos ayuda a desarrollar las defensas de los niños.

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Otros estudios avalan además, que el cuidado de una mascota, hace que el cerebro produzca mayor cantidad de oxitocina. ¿Para que sirve esta sustancia? Está relacionada con la sensación de bienestar y disminuye la probabilidad de sufrir depresión, o en el caso de estar inmerso en una, ayuda a una mayor recuperación. Además, obliga a mantener unas rutinas y una disciplina en el cuidado del animal y aumenta la autoestima. Se podría decir por tanto, que las personas que tienen un perro, son más felices.

Por si esto no fuera poco, en un artículo publicado por el New York Times, se detalla que las personas que tienen perro, tienen un menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. No solo disminuye la frecuencia cardiaca, sino que además, el tener la obligación de sacarles de paseo, obliga a los dueños a realizar un mínimo de ejercicio diario que ayuda a mantener a raya los niveles de colesterol y azúcar en sangre.

Además, el mero hecho de tener que salir a pasear por zonas en las que otros usuarios también llevan a sus mascotas, ayuda a mantener una vida social más activa y por lo tanto más saludable.

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El efecto “Chui”, bastaba pararse en cualquier sitio, para estar rodeado de gente en unos minutos.

Así mismo los doctores de la Universidad de Pensilvania Erika Friedmann y Aaron Katcher, demostraron que acariciar o contemplar a tu perro durante uso minutos al día, disminuía el ritmo cardiaco y la tensión arterial.

Si volvemos al caso de los niños, el tener que encargarse y cuidar de un perro, o mascota en general les ayuda a ser más responsables y ser más sociables. Es el primer ser vivo del que se encargarán y al que tendrán que cuidar, alimentar, sacar a pasear y con el que también deberán interrelacionarse.

No quiero profundizar en estas líneas en las obligaciones y cargas económicas que esto puede suponer, que las tiene. Tener un perro implica un esfuerzo económico importante al año, entre vacunas, revisiones veterinarias y piensos. También es una obligación importante, y un compromiso que adquirimos con el animal (en este artículo del blog tienes más información). No se trata de un capricho ni una moda pasajera. No es un juguete. Pero si ponemos en una balanza todo lo que nos condiciona, frente a todo lo que nos ofrece a cambio de un poco de comida, un rato de juego y un poco más de afecto, el resultado hace que la balanza se incline hacia nuestro compañero de  cuatro patas.

En resumen, ¿Qué me aporta el cuidado y disfrute de un perro? Mejora del sistema inmunológico, disminución de la posibilidad de aparición de alergias, disminución de episodios depresivos y mejora en la evolución de éstos, disminución de la tensión arterial, frecuencia cardiaca y riesgos cardiovasculares, control de los niveles de azúcar y colesterol en sangre, aumento del sentimiento social, integración y desarrollo de conductas relacionadas con la responsabilidad… ¡¡¡Casi Nada!!!

Bibliografía

http://pediatrics.aappublications.org/content/early/2012/07/03/peds.2011-2825

https://well.blogs.nytimes.com/2013/05/09/heart-association-weighs-in-on-pets/?_php=true&_type=blogs&_r=1

https://fyiliving.com/mental-health/depression/depression-licked-away-dog-owners-are-happier

*Jaime Alonso Borde es Experto Universitario en Aprendizaje animal y métodos de educación y adiestramiento orientado a perros detectores, de seguridad y rescate. También es instructor de guías caninos acreditado por la Dirección General de la Policía. Colaborador habitual del blog. CV de Jaime en LINKEDIN.

Imágenes:

La primera encontrada en la red, no pude determinar su autoría.

“El efecto Chui”. Foto de Juan Luis de Castellví.

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