Refuerzos y castigos en la educación canina.

Por Jaime Alonso Borde *

Hoy en día nos da mucho miedo hablar de castigos en el adiestramiento y educación de nuestros perros. Está mal visto. Como todo en la vida, cualquier extremo es malo, es decir, ni todo puede ser a través de alabanzas, elogios y premios, ni por el contrario, como se usaba antiguamente, a través de castigos, tirones de correa, miedo, etc… Como suele decirse, en el término medio está la virtud, y al decantamos por un estilo u otro de adiestramiento y educación, debemos conocer las distintas técnicas que se usan en el resto de metodologías, para poder aplicar aquellas que mejor se ajusten a nuestras necesidades en cada momento, respetando siempre por supuesto, al perro, nuestro compañero. Ese será el buen adiestrador / entrenador.

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Argi con 2 meses, aprendiendo a inhibir la mordida.

 

Dicho esto, quiero abordar un tema que al menos para mí ha sido bastante engorroso de entender, los refuerzos positivos y negativos y los castigos positivos y negativos. ¿Castigos positivos? ¿Cómo puede ser esto?.  Intentaré hacerlo basándome en la explicación facilitada por Antonio Paramio Miranda, en su libro “Psicología del aprendizaje y adiestramiento del perro” (Editorial Díaz de Santos), para mí, la más sencilla de entender.

Hasta ahora, por lo que sabemos, el aprendizaje del perro, está relacionado con las consecuencias que cada conducta le reportan. Por ejemplo, si le llamo y acude a mi llamada, obtendrá un premio (trocito de comida o caricia), y así aprende que cada vez que le llamo, debe acudir. Si le tiro la pelota, aprende que si me la trae, se la puedo volver a tirar, pero que si por el contrario no me la devuelve, se acaba el juego. Si jugando me muerde y me hace daño, se acaba el juego, de esa forma aprenderá a controlar la mordida, y no hacerme daño.

Estas conductas del perro, pueden tráele varias consecuencias:

-Que no suceda nada, Argi, mi labrador me ladra para pedirme comida mientras estoy desayunando, y como no quiero que ladre y que moleste, no le hago caso.

– Que suceda algo bueno, cuando acabo de desayunar le pido que me traiga su juguete (una ardilla de goma donde le suelo meter premios), si me la trae (y vaya si lo hace), le voy a meter en ella un par de premios de los que más le gustan.

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Argi con su juguete de ardilla.

 

– Que suceda algo malo, cuando vamos paseando por la calle e intenta comer un trozo de comida del suelo, hago sonar una lata llena de perdigones, y como no le gusta el ruido, deja la comida.

– Que algo bueno desaparezca, no es el caso, pero imagina que cuando vamos a salir a la calle, comenzara a ladrar insistentemente, salgo de la habitación y le dejo hasta que pare de ladrar. Cuando lo hace, vuelvo a por él.

-Que algo malo desaparezca, paseando por la calle, comienza a tirar de la correa, cuando ve que llegamos a la playa. Me paro en seco, y hasta que no deje de tirar de la correa, no continúo la marcha.

Estas son las posibles consecuencias que puede traerle una conducta a un perro.

Pues bien para entender el tema de los refuerzos positivos y negativos y los castigos positivos y negativos vamos a basarnos en el más puro sentido aritmético del término, es decir, positivo (+) sumará y (-) negativo, restará. De esta manera, cuando algo bueno o malo comienza, lo debemos entender como positivo, es decir, suma o añade algo (bueno o malo), y por el contrario, cuando algo bueno o malo desaparece, lo entenderemos como negativo, quita o elimina algo bueno o malo.

Para nosotros, cualquier estímulo, que ayude a que una conducta se repita, lo llamaremos refuerzo, y por el contrario, cualquier estímulo, que ayude a que una conducta sea eliminada, lo llamaremos castigo.

Refuerzo: ayuda a que se repita la conducta.

Castigo: ayuda a que se elimine la conducta.

Entonces diremos que:

  • Si algo bueno sucede es un refuerzo positivo (+)
  • Si algo malo aparece o sucede, es un castigo positivo (+)
  • Si algo bueno desaparece, será un castigo negativo (-)
  • Si algo malo desaparece, será refuerzo negativo (-)

Por tanto, cuando en el trabajo con nuestros perros hablemos de castigo, debemos olvidarnos del significado que habitualmente le damos a este término.

*Jaime Alonso Borde es Experto Universitario en Aprendizaje animal y métodos de educación y adiestramiento orientado a perros detectores, de seguridad y rescate. También es instructor de guías caninos acreditado por la Dirección General de la Policía. Esta es su tercera colaboración en el blog. CV de Jaime en LINKEDIN.

Imágenes: Jaime Alonso Borde.

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