Los reforzadores positivos en los perros.

Por Jaime Alonso Borde*

Últimamente, estamos oyendo hablar mucho del adiestramiento en positivo, y de los reforzadores o premios en positivo. Vamos a intentar dar unas pequeñas claves para entender un poco de que trata esto.

Imaginemos (salvando las distancias, claro está), que en el trabajo nos dicen que tenemos que meter más horas y que no nos van a pagar nada por ello. Cual sería nuestra motivación? Ninguna, lo haríamos a desgana, y cuando pudiéramos, intentaríamos evitar hacerlo.

Pues bien, con el perro ocurre algo parecido. Los perros hacen las cosas que les pedimos a cambio de algo (comida, juegos, caricias), y si lo que les ofrecemos no les compensa el esfuerzo que han de realizar, sencillamente, no lo hacen.

Aquí entran en juego los motivadores o reforzadores, y en nuestro caso, positivos. El perro ejecutará nuestras demandas, si somos capaces de crearles la expectativa de recibir algo bueno para ellos a cambio.

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Argi con su juguete de cuerda

¿Qué es entonces un reforzador positivo? Según las teorías del aprendizaje, un reforzador es cualquier estímulo que aumente la probabilidad de que una conducta vuelva a repetirse.

¿Qué podemos utilizar como reforzador o premio? Esto depende de cada animal, a unos les vuelve locos la pelota, a otros como el caso de Argi la comida es lo que le hace moverse, otras en cambio, un premio social (caricias,  felicitaciones,…). Otro factor importante es el momento, quizás con la tripa llena de pienso, la comida no es el mejor premio, o a la inversa, como no ha comido aún, unas bolitas de pienso pueden hacer que se vuelva loco. Deberemos por tanto, conocer a nuestro perro y saber en cada momento que es lo que más le gusta. Incluso podemos dejarle elegir a él. Le mostramos varios juguetes y vemos por cual se decide. Si hablamos de comida, tampoco todas las comidas tienen el mismo valor, no es lo mismo presentarle un trozo de salchicha que un trozo de pienso. Lo que sí es importante, es que sea lo suficientemente deseado por el animal, como para realizar esa conducta.

Si le supone un esfuerzo mayor que el premio que va a recibir, posiblemente ni lo intente.

¿Cuándo darle el reforzador o premio? Al principio de cualquier ejercicio que le estemos enseñando, deberá recibir el premio inmediatamente después de ejecutar la conducta deseada. Esto hará que por conseguir el premio, vuelva a realizar esta conducta. Es importante el timming o tiempo que pasa entre la conducta realizada y el premio que reciba. Este no debe ser superior a dos o tres segundos. Así lograremos reforzar esa conducta. A medida que se vaya consolidando el ejercicio, este tiempo se puede ir aumentando.

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Argi esperando su premio

Muchas veces, vemos que cuando el perro ve que tenemos el premio en la mano, nos hace caso, mientras que si no lo ve, nos ignora. Para evitar esto, debemos  darle el premio con la otra mano, es decir, si Argi ve que tengo una bolita de pienso en la mano derecha, automáticamente se dirigirá a recibir su premio a esa mano, pero oh, sorpresa, el premio lo recibe con la otra mano. De esta manera, no sabrá realmente si hay o no premio y realizará la conducta esperando ser recompensado. Aumentaremos así sus expectativas.

¿Como darle los premios o reforzadores? En un primer momento, siempre que el perro realice la conducta que le pedimos, recibirá su premio de manera inmediata. Esto se llama refuerzos continuos. Pero a medida que vamos avanzando, estos premios irán apareciendo de manera discontinua, una vez sí, otras no, e intentaremos no seguir un patrón. Por difícil que nos parezca, son capaces de aprender estos patrones de premio. A esto otro, se le conoce como refuerzos de intervalo, fijo o variable. Un ejercicio con refuerzos de  este último tipo, tiende a fijarse por más tiempo en la conducta del animal por las expectativas que crea en él al no saber cuándo le va a “caer” el premio.

Volvamos a compararnos con nuestros perros, y por supuesto, una vez más, salvando las distancias. ¿Cuántos de nosotros jugamos a la lotería?, ¿y a cuántos les ha tocado el premio gordo?. A pesar de que posiblemente nunca nos toque, y lo sabemos, nos hemos creado la expectativa (o más bien ilusión en este caso), de que alguna vez nos tocará y por eso seguimos jugando. Pues bien, con el perro debe ser igual, una vez que sabe lo que le puede “tocar” por realizar una determinada conducta debemos crearle la expectativa de recibir ese “premio”. La diferencia, es que en este caso, el sí recibirá el premio alguna que otra vez, así mantendremos sus esperanzas y expectativas altas.

*Jaime Alonso Borde es Experto Universitario en Aprendizaje animal y métodos de educación y adiestramiento orientado a perros detectores, de seguridad y rescate. También es instructor de guías caninos acreditado por la Dirección General de la Policía. Esta es su segunda colaboración en el blog. CV de Jaime en LINKEDIN.

Imágenes: Jaime Alonso Borde.

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