No es el peso, es la educación.

Por Juan Luis de Castellví

Aunque cada vez aumenta el número de establecimientos que admiten perros, no es raro encontrar que ponen una limitación basada en el peso. Muchos hoteles no permiten perros de más de 3 o 6 kilos. Parece que el límite entre que puedan molestar con ladridos, dejar pelos o hacer pis en una esquina, lo marca el peso según los responsables de estos hoteles, tiendas o restaurantes.

Tener un perro educado no depende de su peso, depende de sus dueños. Y parece que hay una tendencia generalizada a que cuando el perro es pequeño, la gente piensa que no necesita tanta atención. Porque cuando tira de la correa lo pueden coger en brazos, cuando se porta “mal” lo pueden coger en brazos, y así con todo. En mi experiencia, los perros pequeños están peor educados, no porque no sean capaces de comportarse como cualquier otro perro con un buen entrenamiento, sino porque sus perros los tratan más como niños pequeños y no les han dejado desarrollar sus comportamientos naturales de perros. Los perros necesitan olerse entre ellos, correr, llevarse un revolcón de vez en cuando. Entre ellos el tamaño no es tan importante como entre nosotros. Dejen a sus perros comportarse como perros, y oler el trasero de los demás perros. Así es como se conocen.

Por supuesto no se trata de criminalizar a los perros pequeños, sólo de tratar de explicar que todos los perros, sin excepción, deben ser socializados y educados desde que entran en nuestras casas. Supongo que los gerentes de hoteles, restaurantes y tiendas, sólo se preocupan de que la gente pueda tener a sus perros en brazos todo el tiempo pero, ¿en serio creen que la gente los va a tener TODO el tiempo así?

Lo importante es que haya una garantía de que los animales están educados, que no van a molestar al resto de usuarios, y que la convivencia será absolutamente normal. Esto también se puede aplicar a transportes públicos (como autobuses y taxis), y al transporte aéreo.

¿Y cómo hacer eso? Pues aquí va una posible solución:

Por supuesto cada empresa privada puede hacer lo que le plazca y le permitan las regulaciones de cada Comunidad Autónoma (hay varias en las que tendrá que dejar acceder a los perros de asistencia también, no sólo a los perros guía), pero yo hoy quiero invitar a los responsables de cualquier otra empresa que no admita el acceso de perros, a hacer una reflexión. Y no, no voy a llamar al boicot, voy a pedirles que participen en un sencillo experimento.

Sorprende ver que algunos centros comerciales y empresas que no permiten el acceso de animales, tiene tienda de animales. Incluso venden prendas de vestir para animales, así como correas, collares, arneses, caniles, casetas, etc. Objetos que son difíciles de elegir sin poder llevar al animal a la tienda. Por otra parte, muchos dueños de animales son; especialmente aquellos que se preocupan por ellos y quieren llevarlos a todos sitios y por tanto los han educado, especialmente sensibles a las prohibiciones tras el esfuerzo que ha supuesto educar a sus perros para que sean aceptados en todos lados. Lo que les puede costar perder clientes en época de crisis. Y no sólo en la tienda de animales, sino en los demás departamentos en los que dichos clientes podrían comprar otros artículos también.

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En el Centro Comercial Las Ramblas Centro (Las Palmas de Gran Canaria), que admite perros y no ha tenido, que yo sepa, ningún problema. Foto propia.

Así que me atrevo a hacerles una sencilla propuesta. ¿Podrían hacer la tarjeta de “cliente con perro” de su empresa? Se me ocurre un modo muy sencillo de poner el sistema en marcha. Del mismo modo que hay que rellenar un formulario para poder obtener la tarjeta de cliente, se rellena otro para obtener esta, pero además:

– El dueño tendrá que aportar copia de la cartilla de vacunación del animal. Y una foto en la que se distinga claramente al perro, para poder confirmar que es el mismo (por tanto esta tarjeta llevará foto, como un carnet).

– Copia de su documentación (con número de chip o tatuaje).

– Documento acreditativo de que el seguro de responsabilidad civil (RC), está en vigor.

– Así mismo tendrá que firmar una declaración en la que asegura tener a su perro educado y comprometerse a subsanar cualquier molestia o daño que pueda causar en la tienda y cumplir las normas. Es decir, que si se hace pis o caca lo limpiará, y que no molestará a ningún otro cliente.

¿Cómo podemos lograr que esto funcione? El carnet o tarjeta constará de dos copias. Cada vez que accedamos a la tienda con nuestro perro deberemos entregar una de las copias del carnet del animal al vigilante de seguridad de la entrada o a la persona que haya designado la empresa, quien lo guardará hasta que nos vayamos (por lo que debemos salir por el mismo sitio por el que entramos, obviamente). Si el perro causa alguna molestia, no se nos devolverá el carnet, sino que el centro nos “penalizará” inscribiéndonos en una “lista negra” no pudiendo acceder de nuevo por un mes, por ejemplo. O se devuelve el carnet y se pueden permitir tres llamadas de atención por mal comportamiento del animal o de su dueño, normalmente todo lo que hace el perro es culpa del dueño. A la tercera perdemos el carnet por un periodo X, tres meses, seis meses, un año, lo que se decida. Funcionaría como un carnet por puntos, habría que establecer un pequeño reglamento para que sean medidas objetivas: Perro que no pare de ladrar, que se suba sobre otro cliente, que orine o defeque en el interior del establecimiento… esas serían las acciones sancionables. Por supuesto, no es culpa del perro, sino del dueño que no ha sabido educarlo correctamente.

En momentos de crisis parece que hacer lo mismo de siempre no funciona. Arriesgarse a perder clientes tampoco es la mejor solución. ¿No les parece positivo apostar por explotar el nicho de mercado de los dueños de mascotas? Cada vez hay más gente que tiene perros, este tipo de acciones son positivas para las empresas y ayudan a construir una sociedad mejor, donde la gente que tiene animales debe poner de su parte y educar a sus animales. De hecho, si lo estudian bien, esas mismas empresas y centros comerciales pueden organizar los cursos de obediencia básica y generar negocio y actividad relacionada con los animales. ¿Qué les parece la idea? No creo que sea tan descabellada y puede satisfacer a todas las partes.

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Perros viajando tranquilamente en un avión, en Canadá. Foto compartida por los dueños en RRSS.

En cuanto a las compañías aéreas, pueden hacer exactamente lo mismo, pero especialmente deberían tener en cuenta el riesgo que supone llevar perros braquicéfalos (de nariz chata), como carlinos, por ejemplo, aunque también los bóxer, en la bodega, ya que son más sensibles a las condiciones atmosféricas y pueden morir en el traslado. Y ser sensibles ante la posibilidad de llevar animales en cabina, con los pasajeros, cumpliendo con las normas que ya hemos visto. Se ha hecho con anterioridad en la evacuación de familias completas por los incendios forestales de Canadá, o hace poco con un bóxer que tenía que viajar desde Argentina hasta México.

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Oscar, el perro argentino en su viaje a México. Foto compartida por los dueños en RRSS.

Esto sólo necesita un poco de buena voluntad, en la mayoría de las ocasiones la normativa lo deja a la libre elección de los empresarios, así que no es tan difícil.

Agradeceré los comentarios en el blog. Y recuerda: ¡¡¡NO COMPRES, ADOPTA!!!

 

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